miércoles, 11 de marzo de 2015

IV DOMINGO CUARESMA - B

MONICIÓN DE ENTRADA


Sean bienvenidos todos ustedes, hermanos y amigos. Que el Señor nos conceda la gracia de nunca olvidarnos de su gran amor por nosotros. En este Cuarto Domingo de Cuaresma la Liturgia de la Palabra nos muestra la expresión definitiva del amor misericordioso de Dios que envía a su Hijo para salvarnos. Este Hijo, levantado en cruz, es la luz salvadora que revela lo bueno y lo malo de cada quien, no para condenarnos, sino para que - conociendo lo que está malo - podamos cambiar.
Seguros de la presencia del Resucitado aquí y ahora en medio de nosotros, pongámonos de pie para darle gracias a Dios Padre.


MONICION PRIMERA LECTURA (2 Crónicas 36,14-16.19-23)



Dios avisa con tiempo y con sabiduría. Él sabe a quién escoge y a quién envía como mensajero de su Voluntad. Lo importante es saber discernir esas voces y hacerle caso a los avisos de Dios. Escuchemos.

MONICION SEGUNDA LECTURA (Efesios 2,4-10)


Pablo nos recuerda que Dios nos salva en su Hijo por pura misericordia, que la salvación es un regalo de amor que Dios nos quiso dar. O sea, la salvación no es fruto de nuestras buenas obras, sino más bien nuestras buenas obras son fruto de nuestra salvación. Escuchemos.

 

MONICION EVANGELIO (Juan 3,14-21)

Hoy Jesús nos trae esta radiante Noticia: Dios envió a su Hijo no para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él. Abramos el oído, la mente y el corazón, y pongámonos de pie para la proclamación del


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