sábado, 31 de mayo de 2014

Orar en la Ascención

Marcados con el Fuego de la Misión
de Iluminar, Bendecir, Vivificar, Levantar, Sanar y Liberar

 [ Del Domingo 1 al Sábado 7 de Junio ]

Esta semana celebramos la Ascensión del Señor y la Liturgia nos invita en esta festividad a descubrir nuestra disposición a convertirnos en comunicadores de la fe, la alegría y la esperanza que nos ha transmitido Jesús resucitado.
Para los cristianos, la Ascensión del Señor es el signo de madurez de quienes hacen camino sin necesidad de contar la presencia física de Jesús, sino fiados en la amistad que nace del encuentro con Él. Nuestro camino cristiano no puede ser de dependencia, como si necesitáramos ser conducidos de la mano. Una vida así no muestra la dignidad de hijos e hijas de Dios.
Según el evangelista Mateo (28, 16-20), Jesús se despide de sus discípulos en lo alto de un monte. Él los invita a subir a este monte, no para ascender de rango, sino para mirar más allá de lo que hasta ahora habían visto, por eso les pone delante la misión de ir a hacer discípulos de todos los pueblos bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar sus mandamientos.
Ante este reto, algunos de los Discípulos vacilan, tienen dudas. Pero Jesús no se paraliza por sus temores, ni descarta a ninguno, así como tampoco recorta su propuesta, porque cada uno puede crecer a su ritmo. Él apuesta porque cada discípulo haga suyo lo que había sido la razón de su presencia en este mundo: que todos vivan con la dignidad de hijos de Dios.
Jesús sabe por experiencia, que ante la dificultad por la duda, la vacilación, la fragilidad, o por la caída, sólo habrá desembocadura evangélica, si les propone un horizonte que los marque, que los apasione, que los relance, que los ponga en camino. Para ello les promete ser el amigo de siempre: Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo.
Tanto para los discípulos seguros como para los que vacilan, Jesús invita a abrir caminos y a encender luces, no a apagarlas. De ahora en adelante se reconocerán marcados con el fuego de esa misión de iluminar, bendecir, vivificar, levantar, sanar y liberar (Papa Francisco. Evangelii Gaudium, n. 273).
El mandato de ir a bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, equivale a comunicar vida a la gente, a llenar la tierra de hermandad. Pero un hermanamiento que sea capaz de vivir los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres y las mujeres de nuestro tiempo (Vaticano II), y en el que todo lo que sea verdaderamente humano encuentre eco en nuestro corazón.
En esta fe, cada uno ha de descubrir la grandeza de la llamada que Dios le hace y ha de encontrar también el modo de realizarla con fidelidad y creatividad. Que a ninguno nos falte generosidad y audacia en responsabilizarnos de la marcha de este mundo, para que todos puedan experimentarse Hijos queridos, sanados y amados de Dios.


Momento Preparatorio: LEO EL EVANGELIO

EVANGELIO DE MATEO (28, 16-20)

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo ellos se postraron, pero algunos vacilaban.
Acercándose a ellos, Jesús les dijo: Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Vayan y hagan discípulos de todos los pueblos bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado.
Y sepan que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo. Palabra del Señor.

1er  Momento: A LO QUE VENGO

Inicio mi encuentro con el Señor escogiendo un sitio apropiado para mi oración.
Al llegar al sitio, en forma breve y sencilla considero la calidad de la mirada de Dios Nuestro Señor sobre mí.

Y me digo a mí mismo:

¿A QUÉ VENGO?

Vengo a descubrir tu llamada para comunicar vida a la gente.

[ Al final, rezo el Padrenuestro, saboreando cada palabra ]

2do  Momento: PACIFICACIÓN

·         Ya sea sentado, paseando, acostado o reposado; tanto en casa, como en el parque o la Iglesia me sereno para que esta cita con Dios tenga lugar.
·         Me acomodo con una posición que me ayude a concentrarme-descentrarme-centrarme, implicando todo mi ser.
·         Al ritmo de la respiración, doy lugar al silencio. 
[Una y otra vez repito este ejercicio].

3er  Momento: ORACIÓN PREPARATORIA

[NOTA: La oración preparatoria siguiente me ayuda a experimentar libertad de apegos. La repito tantas veces como quiera, dejando que resuene en mi mente y en mi corazón]

Señor, que todas mis intenciones, acciones y procesos interiores,
estén totalmente ordenados a cumplir tu voluntad.



4to  Momento: COMPOSICIÓN DEL LUGAR

[ NOTA: Este paso es muy especial y merece realizarse con esmero. Le dedico unos 10 minutos]
1°) Centro mi pensamiento en el contenido de la Oración.
2°) Con la imaginación revivo lo que relata el pasaje bíblico, sin perder detalle.
3°) Me ubico en la escena como si presente me hallara.
4°) Dejo que la Palabra irradie su luz sobre mí.

5to  Momento: PETICIÓN

[En forma sencilla formulo mi petición. Dejo que mi petición salga de dentro. Que nazca de lo más hondo de mi vida]

Señor, que me descubra marcado por el fuego de tu misión
de iluminar, bendecir, vivificar, levantar, sanar y liberar

(Si me ayuda, puedo decir varias veces la petición)

6to  Momento: CONTENIDO o MATERIA DE LA ORACIÓN

6.1) Considero el Sentido Cristiano de la Ascensión del Señor

]  La Ascensión del Señor es para hacer caminos de fe con madurez. Jesús se despide de sus discípulos en lo alto de un monte. Los invitó a subir a este monte, no para ascender de rango, sino para que miraran más allá. Por eso los envió a hacer discípulos de todos los pueblos bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado.

6.2) Medito la Marca del Fuego de la Misión de Jesús

]  Jesús sabe que lo único que saca del ensimismamiento, la duda, la fragilidad o la caída, es la propuesta de un horizonte que apasione y relance. Tanto para los discípulos seguros como para los que vacilan, Jesús invita a un horizonte de largo alcance que abra caminos y que encienda luces, donde se reconozcan marcados con el fuego de esa misión de iluminar, bendecir, vivificar, levantar, sanar y liberar.

6.3) Reflexiono el Envío de Dios a Comunicar Vida Entre la Gente

]  Enviado a bautizar en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo, equivale a comunicar vida a la gente. En esta fe descubro la grandeza de la llamada que Dios me hace y el modo fiel y creativo de realizarla. Que no me falte generosidad y audacia en corresponsabilizarme de la marcha de este mundo para devolver a todos la alegría de experimentarse Hijos queridos, sanados y amados de Dios.

7mo  Momento: COLOQUIO

[NOTA: El coloquio es un diálogo que se hace hablando como un amigo habla a otro, ya sea para pedir alguna gracia, ya sea reconociendo la fragilidad o el pecado, o para comunicar sus cosas, y queriendo consejo en ellas.]
(El texto sugerido puede ser útil para el COLOQUIO).


No sé si soñaba, no sé si dormía, y la voz de un ángel dijo que te diga: celebra la vida. Piensa libremente, ayuda a la gente, y por lo que quieras lucha y sé paciente. Lleva poca carga, a nada te aferres porque en este mundo, nada es para siempre.
Búscate una estrella que sea tu guía, no hieras a nadie, reparte alegría. Celebra la vida, celebra la vida, que nada se guarda, que todo se brinda. Celebra la vida, celebra la vida, segundo a segundo y todos los días.
Y si alguien te engaña al decir "Te Quiero", pon más leña al fuego y empieza de nuevo. No dejes que caigan tus sueños al suelo, que mientras más amas más cerca está el cielo.
Grita contra el odio, contra la mentira, que la guerra es muerte, y la paz es vida. Celebra la vida, celebra la vida y deja en la tierra tu mejor semilla. Celebra la vida, celebra la vida, que es mucho más vida cuando tú la cuidas.
(Axel Fernando)

8vo  Momento: EXAMEN DE LA ORACIÓN

Nota: Las siguientes interrogantes ayudan a centrar la experiencia vivida en la Oración.
1°)   ¿Qué pasó en mí durante esta Oración?
2°)   ¿A través de cuáles señales me habló Dios?
3°)   ¿Qué me distrajo en la Oración?
4°)   ¿Qué me produjo desaliento o desconfianza en la Oración?
5°)   ¿Qué se quedó grabado en mí?
6°)   ¿Qué quiero cambiar en mi vida?

Termino la Oración con la Siguiente Ofrenda

Toma, Señor, y recibe, toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad;
todo mi haber y mi poseer. Tú me lo diste, a ti, Señor lo devuelvo.
Todo es tuyo. Dispón de mí según tu voluntad.

Dame tu amor y gracia que ésta me basta. Amén.

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