martes, 21 de enero de 2014

Nacer a una Vida Diferente



[ Del Domingo 19 al Sábado 25 de Enero ]

La Liturgia nos presenta para esta segunda semana del Tiempo Ordinario la importancia que tiene el encuentro creyente con Jesús, que es el cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo, quien bautiza con Espíritu Santo.
La expresión “este es el cordero de Dios” es central en la fe cristiana. Llamar a Jesús “el cordero de Dios” equivale a decir que Él es el hombre anti-maldad, el hombre bueno que nos convoca al amor, al perdón, a la tolerancia, a la justicia. El hombre que con su actitud achica el mal físico y moral (el pecado). (Cf. Rovira Belloso).
El Bautista ha visto venir a Jesús hacia él y ha reconocido en Él la presencia viva de Dios. Ha sentido en carne propia la fuerza del Espíritu que transmite Jesús. Ahora puede dar por cumplida su misión y seguir en la vida con nuevo aliento, con nueva confianza. Ahora puede decir, desde lo más profundo de su ser, que ha experimentado aquella esperanza y alegría que fundan la fe.
¿Pero qué tiene Jesús, que al conocerlo transforma nuestras vidas? Tiene vida propia, tiene vida interior: tiene Espíritu Santo. Conocerlo internamente es quedar liberado de todo lo que ata, de la maldad, del pecado.
Lo que experimentó el Bautista al encontrarse con Jesús es lo que experimenta toda persona que se encuentra cara a cara con Jesús: nacer a una vida diferente. Porque despierta la alegría, se siente la paz profunda, brota el deseo de ser más comprensivo con los demás, nace el deseo de reconciliación con las personas y con la creación.
El encuentro Tú a Tú con Jesús hace que logremos la integración profunda de la propia vida por medio del diálogo libre y amoroso con Dios. Esta amistad con Jesús provoca en nosotros una fuerza interior que nos sostiene y nos permite “vivir una vida diferente” (P. Ignacio Huarte sj).
La experiencia que brota del bautismo con Espíritu Santo nos hace amigos y hermanos de Jesús, de los demás, de la realidad y del mundo. Que la Humanidad de Jesús ejerza sobre nosotros una atracción que nos llene de su energía y su vitalidad para que nos atrevamos a amar y servir sin reservas.


Momento Preparatorio: LEO EL EVANGELIO

EVANGELIO DE JUAN (1, 29-34)

En aquel tiempo, Juan el bautista vio a Jesús que venía hacia él, y exclamó: Éste es el cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo. Éste es aquel por quien yo dije: El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que Yo. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua para que Él sea dado a conocer a Israel.
Entonces Juan dio este testimonio: Vi al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y posarse sobre Él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu Santo, ése es el que bautiza con Espíritu Santo. Pues bien, yo lo vi y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios. Palabra del Señor.


1er  Momento: A LO QUE VENGO

Inicio mi encuentro con el Señor escogiendo un sitio apropiado para mi oración.
Al llegar al sitio, en forma breve y sencilla considero la calidad de la mirada de Dios Nuestro Señor sobre mí.

Y me digo a mí mismo:

¿A QUÉ VENGO?

Vengo a experimentar que puedo nacer a una vida diferente

[ Al final, rezo el Padrenuestro, saboreando cada palabra ]


2do  Momento: PACIFICACIÓN

·         Ya sea sentado, paseando, acostado o reposado; tanto en casa, como en el parque o la Iglesia me sereno para que esta cita con Dios tenga lugar.
·         Me acomodo con una posición que me ayude a concentrarme-descentrarme-centrarme, implicando todo mi ser.
·         Al ritmo de la respiración, doy lugar al silencio. 
[Una y otra vez repito este ejercicio].


3er  Momento: ORACIÓN PREPARATORIA

[NOTA: La oración preparatoria siguiente me ayuda a experimentar libertad de apegos. La repito tantas veces como quiera, dejando que resuene en mi mente y en mi corazón]

Señor, que todas mis intenciones, acciones y procesos interiores,
estén totalmente ordenados a cumplir tu voluntad.


4to  Momento: COMPOSICIÓN DEL LUGAR

[ NOTA: Este paso es muy especial y merece realizarse con esmero. Le dedico unos 10 minutos]
1°) Centro mi pensamiento en el contenido de la Oración.
2°) Con la imaginación revivo lo que relata el pasaje bíblico, sin perder detalle.
3°) Me ubico en la escena como si presente me hallara.
4°) Dejo que la Palabra irradie su luz sobre mí.


5to  Momento: PETICIÓN

[En forma sencilla formulo mi petición. Dejo que mi petición salga de dentro. Que nazca de lo más hondo de mi vida]

Señor, que la Humanidad de Jesús me ayude a amar y servir sin reservas.

(Si me ayuda, puedo decir varias veces la petición)


6to  Momento: CONTENIDO o MATERIA DE LA ORACIÓN


6.1) Considero El Sentido que Tiene Llamar a Jesús el Cordero de Dios

] Llamar a Jesús “el cordero de Dios” equivale a decir que Él es el hombre anti-maldad, el hombre bueno que nos convoca al amor, al perdón, a la tolerancia, a la justicia. El hombre que con su actitud achica el mal físico y moral (el pecado). Nada hay en esta vida que Jesús no pueda transformar.


6.2) Medito la Invitación a Nacer a una Vida Diferente

] Lo que experimentó el Bautista al encontrarse con Jesús es lo que experimenta toda persona que se encuentra cara a cara con Jesús: nacer a una vida diferente. Porque despierta la alegría, se siente la paz profunda, brota el deseo de ser más comprensivo con los demás, nace el deseo de reconciliación con las personas y con la creación.


6.3) Reflexiono la Transformación que Provoca el Encuentro con Jesús

] El encuentro Tú a Tú con Jesús hace que logremos la integración profunda de la propia vida por medio del diálogo libre y amoroso con Dios. Esta amistad con Jesús nos llena de su energía y su vitalidad y provoca en nosotros una fuerza interior que nos lanza a amar y servir sin reservas.


7mo  Momento: COLOQUIO

[NOTA: El coloquio es un diálogo que se hace hablando como un amigo habla a otro, ya sea para pedir alguna gracia, ya sea reconociendo la fragilidad o el pecado, o para comunicar sus cosas, y queriendo consejo en ellas.]
(El texto sugerido puede ser útil para el COLOQUIO).


Celebra la Vida

No sé si soñaba, no sé si dormía, pero una voz me dijo: celebra la vida.
Piensa libremente, ayuda a la gente, y por lo que quieras lucha y sé paciente.
Lleva poca carga, a nada te aferres, porque en este mundo nada es para siempre.
Búscate una estrella que sea tu guía, no hieras a nadie, reparte alegría.
Celebra la vida, celebra la vida, que nada se guarda, que todo se brinda.
Celebra la vida, celebra la vida, segundo a segundo y todos los días.
Y si alguien te engaña al decir "Te Quiero", pon más leña al fuego y empieza de nuevo.
No dejes que caigan tus sueños al suelo, que mientras más amas, más cerca está el cielo.
Grita contra el odio, contra la mentira, que la guerra es muerte, y la paz es vida.
Celebra la vida, celebra la vida y deja en la tierra tu mejor semilla.
Celebra la vida, celebra la vida, que es mucho más vida cuando tú la cuidas.
(Cf. Axel Fernando)


8vo  Momento: EXAMEN DE LA ORACIÓN

Nota: Las siguientes interrogantes ayudan a centrar la experiencia vivida en la Oración.
1°)   ¿Qué pasó en mí durante esta Oración?
2°)   ¿A través de cuáles señales me habló Dios?
3°)   ¿Qué me distrajo en la Oración?
4°)   ¿Qué me produjo desaliento o desconfianza en la Oración?
5°)   ¿Qué se quedó grabado en mí?
6°)   ¿Qué quiero cambiar en mi vida?


Termino la Oración con la Siguiente Ofrenda

Toma, Señor, y recibe, toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad;
todo mi haber y mi poseer. Tú me lo diste, a ti, Señor lo devuelvo.
Todo es tuyo. Dispón de mí según tu voluntad.

Dame tu amor y gracia que ésta me basta. Amén.

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