martes, 21 de enero de 2014

Domingo III Ordinario

Año XL – Número 13 – Ciclo A –  26 de Enero de 2014

DOMINGO III ORDINARIO




PRIMERA PAGINA

Jesús... Lo cambia todo
Juan Pablo II ya lo gritaba a los cuatro vientos, "si oyes la llamada de Cristo, ¡no la calles!"

Es el comienzo de la predicación de Jesús, los primeros discípulos comienzan a caminar detrás del  cayado de Jesús, escuchando sus primeras palabras y asombrándose con su profunda mirada.

La más pura espiritualidad vivida entre Jesús y nosotros mismos , es el momento de la llamada de Jesús, ese momento en el que sacude tu corazón y te invita a seguirle....

Jesús camina solo, por la orilla del mar de Galilea, y así como quien no quiere la cosa, se hace el encontradizo, eso sí, seguro que pasaría la noche anterior rezando con su Padre, pidiéndole que le muestre a quienes debe elegir, nada es casualidad en esta vida.

La mirada de Jesús destaca entre las personas que estaban en la ribera del río, y se dirige a dos hermanos, Andrés y Pedro, pero no es un simple pasar la vista, no, claro que no, es una  mirada enamorada y que a su vez enamora,  que elige y llama, e invita a una misión ¿quién es capaz de mirarnos así?


Seguramente el primero en reaccionar ante la llamada de Jesús sería Andrés,  que ya andaba tras Él, ¡cómo les miraría! ¡Qué pensarían en ese momento! Aunque no era tiempo de consideraciones, sino de responder. Seguro que pensarían...¡.por qué no! ¡vamos a conocerlo!¡vamos a intimar con Él!...  No le vamos a dejar solo en  la barca. Si hay que tirarlo todo por la borda.... ¡A la porra con todo! ¡Parece que Jesús sabe muy bien  lo que hace!  Esa mirada… Se ha clavado en nuestro corazón, seguro que pensarían los dos hermanos, ¡vaya locura vamos a hacer! ¡Pero no nos lo vamos a perder por nada del mundo!...

Pero lo que más llama la atención, es que entre el ruido  de las olas golpeando los barcos, el barullo de las voces de los pescadores, el trajín de los barcos....  Ellos escuchan sólo su voz  y les invita a ser pescadores de hombres.... ¿Qué será eso? ¿Una nueva pesca?

Después pensarían, mira nuestros compañeros de fatigas Santiago y Juan ¡también se vienen! mira la cara de su padre... ¡qué locura! bendita locura de amor esto de seguir a Jesús, rompe tus planes, arrasa con todo...ha llegado la hora del amor, Cristo te llama.

La llamada de Jesús se da a cada instante, en cada situación de nuestra vida, Él nos pide seguirle a Él o seguir nuestros placeres, poderes, consumismos, perezas, etc.

Jesús llama y no tiembla la tierra, no hay relámpagos, ni fuegos artificiales, aparentemente no cambia nada y sin embargo  ¡LO CAMBIA TODO!

Mira a Jesús... te está llamando a ti, es cierto, piensas que no te lo mereces, que no das la talla, que otros podrían hacerlo mejor que tú...que eres indigno del Señor.
Quizás nunca te lo has planteado y hoy lo descubres maravillado, a lo mejor no es el mejor momento... pero no sé porqué, quizás porque te quiere con locura, se ha fijado en ti, ha puesto en ti sus ojos y hoy te llama. ¡ahora mismo!

Muchos aún siguen pensando que" la llamada de Jesús" está reservada a curas y monjas, pero no es así, basta paramos a pensar en nuestra propia experiencia con Dios:  Él te creó, pensó en ti para hacerte su amigo, te llamó de la oscuridad a la luz y se vino a vivir a tu lado, ¿es posible que nos quedemos quietos?

Es normal tener miedo a que se nos pida demasiado, pero yo más bien confío, en que muchos se abran a su llamada confiando en esa felicidad, en ese gozo y en esa alegría que tiene preparada para cada uno de nosotros.

SUSI CRUZ


DIOS HABLA

ISAIAS 8,23b-9,3
En otro tiempo el Señor humilló el país de Zabulón y el país de Neftalí; ahora ensalzará el camino del mar, al otro lado del Jordán, la Galilea de los gentiles. El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierra de sombras, y una luz les brilló. Acreciste la alegría, aumentaste el gozo; se gozan en tu presencia, como gozan al segar, como se alegran al repartirse el botín. Porque la vara del opresor, el yugo de su carga, el bastón de su hombro, los quebrantaste como el día de Madián.

I CORINTIOS 1,10‑13.17
Os ruego, hermanos, en nombre de nuestro Señor Jesucristo: poneos de acuerdo y no andéis divididos. Estad bien unidos con un mismo pensar y sentir. Hermanos, me he enterado por los de Cloe que hay discordias entre vosotros. Y por eso os hablo así, porque andáis divididos, diciendo: «Yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Pedro, yo soy de Cristo». ¿Está dividido Cristo? ¿Ha muerto Pedro en la cruz por vosotros? ¿Habéis sido bautizados en nombre de Pablo? Porque no me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el Evangelio, y no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.

MATEO 4, 12‑23
Al enterarse Jesús que habían arrestado a Juan, se retiró a Galilea. Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías: «País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló». Entonces comenzó Jesús a predicar, diciendo: «Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos». Pasando junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores. Les dijo: «Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres». Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron. Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.


EXEGESIS


PRIMERA LECTURA
Las imágenes y los nombres se multiplican en este texto pleno de esperanza como el amanecer del “algo nuevo yo anuncio” (Is. 42,9) de hace dos domingos. Lo que hoy anuncia el profeta, circa a.710, es el retorno de los exiliados que fueran conducidos a Nínive con ocasión de la destrucción de Samaría, deportación del pueblo y exterminio del reino del norte, Israel (Neptalí y Zabulón).

Le viene a la memoria este texto a evangelista Mateo al querer situar a Jesús, el Mesías en su lugar de origen, Gallea de los Gentiles’ sin que se escandalizaran los piadosos y letrados judíos que en Mat 2,5 afirma que habría de nacer en Belén.

La liturgia de hoy trae por ello a colación este texto para situar a Jesús en los ‘confines de donde vendrá la luz” (v.9,1).

Que el evangelista tiene a la vista este texto de Isaías lo atestigua igualmente la cita del mismo texto mateano que tras decir el lugar donde el Mesías ha de nacer, narra la llegada de  magos, ‘guiados por la estrella que habían visto en oriente’ (Mat.2,9 = Is 49,9: “Para decir a los cautivos: Salid; a los que están en tinieblas: Venid a la luz”). Estos personajes le hacen unos presentes al niño que coinciden con el ‘oro, incienso y mirra cargados en dromedarios procedentes de Madián” lugar mencionado tres veces en Isaías, citas ligadas al anuncio de salvación. Pues una forma de justicia para los pobres oprimidos, es el castigo la eliminación de los opresores, ‘como el día de Madián’ (Is 9,3; 10,26; 60,6).

Si los personajes que encarnan al siervo de Yavé anuncian al salvador, los lugares también en contraste con la tradición judía, serán en profetas y evangelistas lugares anónimos, desconocidos: “De Nazaret puede salir algo bueno?”, dicen de Jesús. “Se te nota en el acento”, dirán a Pedro con menosprecio; Galilea y los Galileos, tenidos por poco piadosos. Es la Galilea de los gentiles del v.8,23b de hoy.

Así se va cerrando el círculo de las grandezas soñadas por Israel y añoradas por los discípulos de Jesús: que la salvación sería obrada por personajes importantes, con hazañas portentosas, que las intervenciones del Señor han de ser milagrosas: “Haz aquí lo que has hecho en Cafarnaún” le dicen los de su pueblo. El camino anunciado por Isaías y cumplido en Jesús de Nazaret es el contrario: el de la no-violencia ‘quien a hierro mata a hierro muere’; humilde como rey entronizado sobre el pollino, compasivo que perdona hasta el último hálito de vida…. así anuncia su ‘reino’ que no es de este mundo sino el de los hijos de Dios, el de las bienaventuranzas, las aldeas perdidas, los sin-poder de todos los pueblos y todos los tiempos.

Justo en esa dirección apuntada ya en los profetas, el texto de hoy brilla y concluye con una eclosión de gozo, luz, luz… gozo y alegría por todas partes.

Ha tenido que llegar el papa Francisco para decírnoslo con una larga exhortación: “La alegría del Evangelio”. Gracias. A ver si los cristianos ‘nos pintamos por fin la cara color esperanza’, como cantaba Juan Pablo II.

TOMÁS RAMÍREZ


SEGUNDA LECTURA
Podemos ver que Pablo, en todas sus cartas, recuerda, exhorta con seriedad para que las comunidades fundadas por él, sean una sola cosa.  A Pablo le preocupaba que la unidad realizada en Cristo estuviera hasta en los detalles de cada día.  En Corinto esto no era normal, es decir, faltaba mucho por hacer.  Así, Pablo exhorta a los corintios con énfasis, invocando a Jesucristo, que es el fundamento de toda unidad cristiana, para que sean una misma cosa.  Las divisiones no se deben dar entre ellos, sino que deben estar unidos en el pensamiento en el sentir.  Se ha enterado Pablo de los problemas de la comunidad de Corinto por los familiares o esclavos de una cierta Cloe, a la que nosotros desconocemos, pero que podría ser una cristiana pudiente con residencia en Corinto o Éfeso (vv. 10-11).

Se habían formado dentro de la comunidad varios grupos, y cada uno de ellos estaba convencido de que tenía la posesión del verdadero Evangelio.  Unos alardeaban de una vinculación especial con Pablo y defendían, posiblemente, las doctrinas fundamentales de éste con cierta rigidez.  El partido de Apolo reunía a los seguidores del alejandrino Apolo, “hombre elocuente y conocedor de las Escrituras”, según Hch 18,24.  En este grupo tal vez se intentaba, exagerando posiblemente la actuación de Apolo, limar las esperanzas de la doctrina cristina para hacerla más aceptable.  Un tercer grupo estaba bajo el nombre de Cefas.  Quizá Pedro pudo estar personalmente en Corinto y algunos núcleos judaizantes  aprovecharon para abusar de su autoridad.  Seguramente se trataba de influencias del judeocristianismo palestino y, por tanto, una de las corrientes que Pablo combatía en la carta a los Gálatas.  Es ya mucho más difícil saber quiénes eran los que se decían pertenecer a Cristo.  Quizá fueran los que rechazaban cualquier mediación humana, afirmando que no tenían necesidad ni de Pablo, ni de Apolo ni de Cefas.  No se sabe nada con seguridad sobre su doctrina, pero podrían defender puntos de vista liberales en el terreno de la vida ética (v. 12).

No se puede aceptar esta división en una comunidad cristiana.  La Iglesia es el cuerpo de Cristo que es uno y único (1Cor 12, 12-31).  Al grupo que reclama a su persona, y también a los demás grupos, le declara Pablo que nadie más que Cristo puede ser el fundamento de la comunidad cristiana porque sólo él ha muerto por ellos y sólo en él han sido bautizados (v. 13).

Para comprender el v. 17, último de la lectura de hoy, hay que tener en cuenta los anteriores versículos (vv. 14-16), donde Pablo habla de que sólo bautizó a dos personas dentro de la comunidad, no al resto, por lo que nadie puede decir que recibió el bautismo de manos de Pablo, ni siquiera los que ahora reclaman la autoridad de Pablo para sus fines.

Así en el v. 17, la conclusión fácilmente puede aplicarse también a los otros grupos.  Ninguno ha sido bautizado por Pablo, por lo que les resta autoridad a los componentes de los distintos grupos.  Pablo ni siquiera está destinado a bautizar, tarea que deja a sus acompañantes.  Y no porque se tenga a menos el sacramento, sino porque el don que Dios le ha concedido a Pablo es el del Evangelio, predicado en toda su dureza (v. 17).



                                                                                                          RAFA FLETA

EVANGELIO

1. Observaciones al texto
V.12 Se retiró. El verbo griego empleado tiene aquí el significado de se volvió, regresó. Con este mismo significado ya lo ha empleado Mateo en 2,12, hablando del regreso de los magos a su tierra. 
V.13 El lago. Genesaret o Mar de Galilea, en el noreste de Israel. Cafarnaún. Ciudad en el ángulo noroeste del lago. Zabulón y Neftalí. Dos  antiguas  tribus de Israel establecidas en Galilea, donde, en el decurso del tiempo, hubo un fuerte componente de población no judía. De ahí el calificativo de los gentiles en Isaías 8,23-9,1 (s. VIII a.C.), texto citado por Mateo en los vs.15-16. El calificativo apunta a una situación religiosa paganizada  y sombría.
V.17 Entonces. Aquí no es un recurso narrativo de transición como en 2,13-17, sino un sintagma adverbial enfático: desde entonces. Predicar. Cambiar por proclamar (dar a conocer de viva voz una noticia breve y concisa.  Corría a cargo de un heraldo).  Convertíos. Cambio de mente y de conducta (conversión interior y exterior). Está cerca.  El matiz exacto del verbo y del tiempo empleados en el original griego es el de algo tan cercano que puede tocarse.  Reino de los Cielos. Sinónimo: Reino de Dios. Cielo es una de las maneras de nombrar a Dios, palabra que en el judaísmo se trataba de evitar por respeto al misterio de Dios.
V.23 Proclamando. Correcto y en coherencia con el cambio de predicar por proclamar en el v.17.    Evangelio. En sentido etimológico: buena noticia. El  término está acuñado en el lenguaje de los emperadores romanos, cuyas proclamas se denominaban evangelios y que por proceder de un emperador desbordaban el alcance de la simple noticia para convertirse en mensaje salvador. Un mensaje que no quería ser solo palabra, sino también realidad.


2. Texto. ¿Qué dice en sí mismo?   
Tras enterarse del arresto de Juan Bautista, Jesús decide regresar a Galilea y trasladar su residencia de  Nazaret a Cafarnaún. Reminiscencias históricas tan concretas y tan fáciles de verificación como para no poder negárseles razonablemente  credibilidad histórica.

El arresto de Juan fue la ocasión determinante  del comienzo de la actividad pública de Jesús en Galilea. Desde entonces, señala con énfasis el evangelista Mateo. Esta actividad pública en Galilea cobra una relevancia especial para Mateo, por cuanto éste ve en ella la realidad de la que las palabras de Isaías 8,23-9,1 estaban necesitadas. Hasta ahora esas palabras no eran reconocibles en la realidad histórica; con la actividad pública de Jesús en Galilea lo son: esa actividad es la realidad que aquellas palabras estaban esperando  y es en ella donde alcanzan su pleno significado. La actividad pública de Jesús en Galilea es luz en tierra y sombras de muerte.

Mateo tipifica la actividad inicial de Jesús como  proclamación (v.17) y como elección de dos parejas de hermanos (vs.18-22). Reminiscencias históricas innegables.

En su proclamación Jesús repite las mismas palabras de Juan  (3,2): Convertíos, porque está cerca el Reino de los cielos. El heraldo Jesús pone voz a la silenciada voz del heraldo Juan, evitando que el mensaje de éste caiga en el olvido. Ambos heraldos piden un cambio de mente y de conducta como respuesta al mundo nuevo transformado por Dios mismo.

Jesús elige a Simón y a su hermano Andrés, a Santiago y a su hermano Juan para que le sigan y así hacer de ellos pescadores de hombres, que eviten que su mensaje caiga en el olvido cuando su voz sea también silenciada.

El versículo final 23 es, en realidad, un sumario  con función puramente estructural: anticipar en tres verbos la futura actividad de Jesús: enseñar, proclamar y curar.  

3. Texto. ¿Qué dice para mí?
Convertíos, porque está cerca el Reino de los cielos. Afortunadamente, esta breve y concisa noticia no ha caído en el olvido.

¿Y qué nos pide realmente el Reino de los cielos?

Colocar nuevamente a Dios en primer término. Sacar nuevamente a la luz la prioridad de Dios, que se vea que Dios existe, que Dios nos incumbe  y que Él nos responde. Preguntarse por las palabras de Dios para dejar que ellas iluminen, como realidades, el interior de la propia vida. Debemos arriesgarnos nuevamente  a hacer el experimento con Dios a fin de dejarlo actuar en nosotros y en nuestra sociedad. Sólo así el señorío de Dios cobrará todo su sentido, la tiniebla desaparecerá y la luz brillará en todo su esplendor.


ALBERTO BENITO

NOTAS PARA LA HOMILIA


Algo nuevo está surgiendo
El evangelio de Jesús ni sigue los caminos que otros han trazado, ni repite el mensaje ya sabido. El evangelio que hemos escuchado hoy es un ejemplo de romper esquemas, de apertura y frescura. La novedad alcanza incluso a la geografía y a la historia porque las antiguas tribus de Neftalí  y Zabulón, al norte de Israel, eran en época de Jesús solo un recuerdo del pasado. Galilea estaba lejos de la influencia de Jerusalén y del Templo. Jesús inicia algo nuevo, con un mensaje nuevo, en un escenario nuevo. El mensaje de la salvación no nace de lo viejo, de lo repasado y repetido, sino de la fuerza que tiene la palabra de Jesús.

1. Lejos del templo de Jerusalén.
En los evangelios, Jerusalén no es sólo una ciudad, importante sin duda, lugar donde habita Dios en el Templo, sino también es el símbolo del control de la fe judía. Allí residían los principales intérpretes de la Ley de Moisés que se preocupaban, sobre todo, de asegurar que la antigua fe de Israel se transmitía sin sobresaltos. En Jerusalén sobresalía el Templo, donde se ofrecían sacrificios continuamente a Dios y de esta forma pensaban que aseguraban su protección. Dios estaba con ellos.

2. En la Galilea de los gentiles
Jesús inicia su predicación lejos de Jerusalén. Es más; en un territorio que no gozaba de buena fama entre los más intransigentes, pues Galilea era tierra de gente poco piadosa y también de gente alejada de la fe israelita. Jesús comienza el anuncio de su Reino entre pescadores de un pueblo de pescadores: Cafarnaún. Busca a unos hombres que estaban en sus faenas,  no a unos técnicos y profesionales de lo religioso. Es, sin duda, una provocación. No se trata de una anécdota, sino de una intención bien pensada: Jesús quiere anunciar el reino entre aquellos que nunca pensaron que iban a ser los destinatarios del mensaje de Dios: agricultores, jornaleros, pescadores, gente de los pueblos, en definitiva: en la Galilea de los gentiles. Es más: los primeros discípulos, que luego serán apóstoles, son gente del pueblo.

3. El Reino es la novedad total
El anuncio de Jesús no es una nueva interpretación de la Ley de Moisés. No propone una variación distinta de lo que siempre se ha dicho. Él anuncia el «Reino de Dios». Anuncia también algo inaudito: «hay que convertirse». No basta con un «lavado de cara», con un «repintado» de las paredes viejas, con un «maquillaje» que disimule el deterioro. El tiempo se ha cumplido: Jesús no es como los demás; Jesús no viene a prolongar situaciones insostenibles. El Reino supone un giro radical a nuestra vida.

PEDRO FRAILE

PARA CONSIDERAR Y REFLEXIONAR EN GRUPOS

Son numerosas las parroquias y comunidades que semanalmente se reúnen para compartir la Palabra utilizando dabar, permitidme recordaros que el precio de suscripción se reduce en función del número de ejemplares que se envían (y que resulta más económico que la fotocopia), y pensamos que podrían ser muchas más. Gracias.

‘Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: «Convertíos, porque está cerca el Reino de los cielos.»  (Lc 21, 28b)

Preguntas y cuestiones
1) ¿Es lo mismo «conversión» que «modificación», que «reestructuración», que «reparación», que «ajustes»?
2) La conversión a la que llama Jesús ¿es de algunos aspectos de nuestra vida (paciencia, sencillez, simpatía, generosidad) o es un «vuelco» a la situación?
3) Jesús no predica una «nueva interpretación de la Ley de Moisés, sino algo distinto: El Reino de Dios ha irrumpido con fuerza. Pero ¿Sabemos qué es el Reino de Dios?
4) ¿El Reino de Dios es algo ajeno a Jesús, o se puede personificar en el mensaje, en la actuación, en la persona misma de Jesús?
5) ¿El anuncio del Reino de Dios es actual hoy? ¿Se entiende esta expresión? ¿Podríamos cambiarla por otra sin que modificáramos sustancialmente su contenido? 

PARA LA ORACION

Dios Padre de bondad y ternura, que por medio de tu hijo Jesús nos invitas a ser protagonistas de tu Reino; haznos dóciles a tu palabra y generosos en nuestra entrega. Te lo pedimos por J.N.S.
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Acoge, Señor, con nuestras ofrendas, nuestros esfuerzos, trabajos e ilusiones por construir un mundo según tu voluntad, y hacer presente el Reino de Dios en este mundo. Por J.N.S.
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En verdad es justo y necesario que toda la Iglesia y todas las personas de buena voluntad nos pongamos como los primeros discípulos, con el corazón abierto a tu llamada, Con la ilusión renovada, con la mente refrescada, Para hacer presente tu Reino en medio de nosotros. Un Reino que tú anunciaste y que hoy sigue siendo novedad, posibilidad y vida para toda la humanidad. Por eso, unidos a toda la Iglesia cantamos…
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Señor, que la participación en esta Eucaristía afiance en nosotros la ilusión por vivir desde el evangelio de tu hijo abiertos a las necesidades de este mundo. A ti que eres Dios y que vives y reinas por los siglos de los siglos.


LA MISA DE HOY



MONICIÓN DE ENTRADA
Una vez más escuchamos cómo empezó todo: una llamada a la conversión, un anuncio novedoso, unos trabajadores convocados por Jesús. No se trata de recordar la historia, lo que entonces pasó. Lo importante y necesario es descubrir que también hoy resuena en nuestras vidas una llamada a la conversión, el anuncio de algo nuevo y que nosotros estamos también llamados a ser discípulos y colaboradores de Jesús.

SALUDO
Dios Padre de bondad y ternura, que nos llama a vivir la vida en plenitud, esté con todos vosotros.

ACTO PENITENCIAL
-          Tú nos llamas a la conversión para que vivamos desde ti, ¡Señor ten piedad!
-          Tú nos dices que el Reino ya está en medio de nosotros, ¡Cristo ten piedad!
-          Tú nos propones que nos pongamos en tus huellas, ¡Señor ten piedad!

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA
De las doce tribus de Israel algunas no cuentan para nada, como Neftalí y Zabulón. Sin embargo, de ellas Dios puede sacar maravillas como lo ha hecho a lo largo de toda la historia. La luz que dirija los pasos del pueblo va a surgir de ellas. Es un anticipo de Jesús, que era Galileo, y vivía en el territorio de estas tribus.

SALMO RESPONSORIAL (Sal 26)
El Señor es mi luz y mi salvación.
El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar?
El Señor es mi luz y mi salvación.
Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor, contemplando su templo.
El Señor es mi luz y mi salvación.
Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.
El Señor es mi luz y mi salvación.

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA

San Pablo comienza su carta a los cristianos de Corinto afrontando una grave circunstancia que impide que se viva el evangelio: están divididos entre ellos alegando quién ha sido su evangelizador. El único nombre que salva es el de Cristo; los demás son todos servidores del evangelio.

MONICIÓN A LA LECTURA EVANGÉLICA
Jesús comenzó su misión anunciando el Reino de Dios entre los pescadores del Lago y los habitantes de los pueblos vecinos. Es algo inusual y sorprendente. Nunca aquellas personas, alejadas en el espacio y en el corazón, de Jerusalén, habían sido los testigos de las buenas noticias de parte de Dios.

ORACIÓN DE LOS FIELES
Con la ilusión de quien escucha por vez primera el anuncio del Reino, y con la sencillez de quien se fía totalmente de Dios, presentemos nuestras oraciones al Padre del cielo.
- Por la Iglesia, comunidad de creyentes en Jesús, que quieren hacer realidad hoy el anuncio y la presencia del reino, roguemos al Señor.
- Por todos los cristianos que siguen escuchando con un corazón generoso y limpio la llamada de Jesús, roguemos al Señor
- Por todas las personas que trabajan por los demás, por todos los que viven pensando en los demás, por todos los que arriesgan su vida por los demás, roguemos al Señor.
- Por todas las personas que sufren cualquier tipo de persecución o de calumnias, o de calamidades por causa del Reino, roguemos al Señor
Acoge Señor la oración que te presentamos con un corazón sincero y agradecido. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.





CANTOS PARA LA CELEBRACION

Entrada: Reunidos en el nombre del Señor (F. Palazón). Iglesia peregrina           (C. Gabaraín).
Salmo: El señor es mi luz (Hna. Glenda)
Aleluya: Aleluya de la tierra (Brotes de olivo).
Ofertorio: ¿Qué te puedo dar?(Luis Alfredo); Te presentamos (Espinosa)
Comunión: Andando por el camino… (J. Madurga); No adoréis a nadie (Luis Alfredo); El senyor es la meva força (Taizé).

Final: Id y enseñad (C. Gabaraín).

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