sábado, 6 de julio de 2013

Misa 15 años



MONICIÓN DE ENTRADA

La Iglesia te da la bienvenida y se junta con tus padres y amigos para celebrar contigo tus quince años. Esta celebración debe ser una acción de gracias por haber recibido la vida, así como una aceptación de los deberes que la vida lleva consigo, cuando la vives según el amor y los mandamientos de Dios.

Vivir quiere decir crecer, y crecer quiere decir madurar. Una persona madura es la que es capaz de tomar decisiones y hacer compromisos y ser fiel a ellos, aunque llegue a ser difícil cumplirlos. En este espíritu de fe, entonces, vamos a ponernos en la presencia de Dios, para reflexionar en la necesidad que tenemos de la misericordia divina y pedir perdón a Dios por nuestros pecados. 


ORACIÓN COLECTA

Padre santo, te pedimos que mires con bondad a tu hija (N), aquí presente al pie de tu altar. Ella ha venido a celebrar la vida que tú le has dado por medio de la unión santa de sus padres.
 Confírmala en aquella fe que la trae aquí. Por medio de los dones de tu Espíritu Santo, guía sus pasos por la vida, como guiaste a tu hija favorita, la Virgen María; así también que esta joven siempre te agrade y anime a otros a conocerte, amarte y servirte por la vida cristiana que ella vive plenamente. Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. AMEN



Monición de Primera Lectura

En la primera lectura del libro de Eclesiastés, el escritor sagrado recuerda al joven la importancia de mantenerse en los caminos del Señor, pues sólo viviendo en la presencia del Señor se puede tener una vida alegre. Escuchemos.

Primera Lectura (Ecl. 11,7-9 y 12, 1-2)

Dulce es la luz y bueno para los ojos ver el sol. Si uno vive muchos años, que se alegren en todos ellos, y ten en cuenta que los días de tinieblas serán muchos, todo el porvenir es vanidad.
Alégrate, mozo, en tu juventud. Ten buen humor en tu juventud. Vete donde te lleve tu corazón y a gusto de tus ojos; pero a sabiendas de que por todo te juzgará el Señor.
Acuérdate del Señor en tu juventud, mientras no vengan los días malos y se echan encima los años. Palabra del Señor.



Salmo Responsorial
R/ Dios no te faltará
Alzo mis ojos a los montes: ¿De dónde vendrá mi auxilio?
MI auxilio viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

R/ Dios no te faltará

No permitirá que tu pie tropiece,
¡No duerme tu guardián!
No duerme, ni reposa, el guardián de Israel.
Dios es tu guardián, es tu sombra,
Él está a tu derecha.

R/ Dios no te faltará

De día el sol no te hará daño,
Ni la luna de noche.
Te cuida Dios de todo mal, Él guarda tu alma;
Yahvé guarda las entradas y salidas, desde ahora  y por siempre.

R/ Dios no te faltará

Monición de primera Evangelio

En el evangelio que escucharemos nos invita Jesús a no desaprovechar el tiempo para entrar en contacto con el Señor, para ello debemos estar preparados. En la juventud tenemos la oportunidad de ser prudentes o necios como las vírgenes de la parábola. Escuchemos.


Lectura del Evangelio según san Mateo (Mt. 25,1-13)

El Reino de los Cielos es semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en mano, salieron al encuentro del novio. Cinco eran necias  y cinco eran prudentes.
Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes en cambio llevaron aceite. Como el novio se retardó, se adormilaron y se durmieron. Pero a media noche se oyó un grito: “¡Ya llegó el novio salgan a recibirlo!”. Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: “Danos de su aceite, que nuestras lámparas se apagan”. Pero las prudentes replicaron: “¡No! No sea que no alcance para nosotras y para ustedes, es mejor que vallan donde los vendedores y lo compren”. Mientras iban a comprarlo llegó el novio y las que estaban preparadas entraron con él en el banquete de la boda, y se cerró la puerta.
Más tarde llegaron las otras vírgenes  dijeron: “¡Señor, Señor, ábrenos!”Pero él respondió: “En verdad les digo, no las conozco”. Velen, pues, porque no saben ni el día ni la hora. Palabra del Señor.


Renovación de las promesas bautismales

(N) Cuando eras una niña, tus padres y padrinos te trajeron a las aguas bautismales para ser iniciada en la vida nueva de nuestro Salvador, Jesucristo. En aquel momento hicieron una profesión de fe en tu favor y en tu nombre, la misma fe que ahora te trae ante este altar. Por lo tanto, la Iglesia ahora te pide renovar y confirmar este mismo compromiso de fe voluntariamente y con convicción.

Sacerdote: ¿Renuncias al pecado, para que puedas vivir en la libertad de una hija de Dios?
Quinceañera: Sí, renuncio
Sacerdote: ¿Renuncias a las seducciones del mal, para que el pecado no te esclavice?
Quinceañera: Sí, renuncio.
Sacerdote: Renuncias a Satanás, padre y autor del pecado?
Quinceañera: Sí, renuncio.
Sacerdote: ¿Crees en Dios Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra?
Quinceañera: Sí, creo.
Sacerdote: ¿Crees en Jesucristo, su único hijo, Señor nuestro, que nació de la virgen María, padeció, fue sepultado, resucitó de entre los muertos y está sentado a la derecha de Dios?
Quinceañera: Sí, creo.
Sacerdote: ¿Crees en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la Comunión de los Santos el perdón de los pecados y la resurrección de los muertos y la vida perdurable?
Quinceañera: Sí, creo.

CONSAGRACION DE LA JOVEN

Te ofrezco, Se­ñor, mi juventud; guía mis pasos, mis acciones, mis pensamientos. Concédeme la gracia de comprender tu mandamiento nuevo, el mandamiento de amarnos unos a otros. Que tu gracia en mi no resulte vana, te lo pido por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Salvador y Redentor. Amén.
Madre mía, presenta mi ofrenda y mi vida al Señor. Sé siempre mi modelo de mujer valiente, mi fortaleza y mi guía. Tú tienes el poder de cambiar los corazones; toma pues, mi corazón y hazme digna hija tuya. Amén.


ORACIÓN DE LOS FIELES

Sacerdote: Encomendando nuestros cuidados y preocupaciones a Dios, por medio de la persona de Cristo, al decir: Te rogamos, Señor.

·         Por nuestro Santo Padre, por nuestro arzobispo, y todos los que han dedicado su vida al servicio del pueblo de Dios, para que sigan fielmente su vocación, roguemos al Señor:
R. Te rogamos, Señor.
·         Por las autoridades civiles para que cumplan con sus deberes con justicia y compasión para el bien de todos, roguemos al Señor:
R. Te rogamos, Señor.
·         Por Kelimar que celebra su cumpleaños hoy, para que siga el camino de Jesús con alegría y generosidad, roguemos al Señor:
R. Te rogamos, Señor.
·         Por los padres, los abuelitos y los padrinos de la quinceañera, para que continúen gozando el fruto de su amor en sus hijos, roguemos al Señor:
R. Te rogamos, Señor.
·         Por los jóvenes, particularmente por los “compañeros de fe” de N. (las quinceañeras), para que tengan la fuerza necesaria de vivir según sus principios cristianos, roguemos al Señor:
R. Te rogamos, Señor.
·         Por los enfermos y los pobres de nuestra comunidad, para que sientan el amor de Dios por ellos a través de los que alivian sus necesidades, roguemos al Señor:
R. Te rogamos, Señor.

Ofrendas
Hoy, Señor, con estas ofrendas queremos poner en tus manos nuestro corazón y decirte que te queremos y que deseamos estar siempre contigo.
Con la Luz y las flores te mandamos nuestro deseo de iluminar y llenar de alegría nuestras casas, colegios y parroquia, y pedimos prosperidad para ésta quinceañera.
Con el catecismo y Rosario pretendemos que sea signo de que Keli tenga intención de continuar aprendiendo cosas de Ti y profundizando en nuestras oraciones cristianas.
 Te ofrecemos, el pan, que quiere significar nuestro esfuerzo diario para construir un mundo más humano, más según Tú lo quieres; y este vino, queriendo mostrar con él, cómo se puede seguirte y quererte en medio de nuestros momentos de alegrías y juegos. 
Y finalmente, ofrecemos a la quinceañera quien viene al altar del Señor para dar gracias por el nuevo día que comienza. Que ella pueda sentir siempre que su vida puede estar al servicio del otro. 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Padre Santo, colocamos en el altar los dones de pan y vino; son las ofrendas que tú nos pides para el sacrificio eucarístico. Te las ofrecemos con la segura esperanza de que tu Espíritu Santo las va a cambiar en el cuerpo y sangre de Jesucristo, tu hijo amado. También junto con ellas te presentamos a esta joven, criatura tuya. Que el ofrecimiento que ella te ha hecho de su juventud sea agradable y merezca un crecimiento continuo de fe y caridad, Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

ORACION DESPUES DE LA COMUNION
Señor, fieles a tu mandato, acabamos de compartir alegremente este banquete eucarístico. Es la señal de nuestra unidad contigo y con nuestros hermanos y hermanas. Ahora, cuando nos despedimos de tu templo para celebrar otro banquete, te pedimos que tú y tu Madre santa nos acompañen en nuestra fiesta, como lo hiciste en las bodas de Canaa. Que nos preserves firmes en la fe, siempre llenos de esperanza y unidos en el amor verdadero, tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo. AMEN


3 comentarios: