lunes, 10 de diciembre de 2012

Declaración de la Iglesia sobre las religiones no Cristianas.


El cristianismo debe verse no como una religión excluyente sino como una religión incluyente. El mundo actual, un mundo luego de las grandes atrocidades de la segunda guerra mundial de Hitler y de los Aliados, un mundo de la Post-guerra fría, no puede permitirse el lujo de la segregación, de la vejación y del rechazo de las posturas a las nuestras. Sobre todo ahora, que parece más difícil, dada las nuevas tecnologías, de la movilidad de personas así como de ideas, pensamientos y con ellas de creencias religiosas.
            El documento Nostra aetate nos invita a este reconocimiento, un reconocimiento también del amor de Dios. Me llama la atención el párrafo que expresa que: Todos los pueblos forman una comunidad y tienen un mismo origen, puesto que Dios hizo habitar a todo el género humano sobre toda la faz de la tierra, y tienen también un mismo fin último, que es Dios”. Me llama la atención cómo comisión busca factores de unión entre las religiones, y cualquier cristiano cree que todos los seres humanos somos creados por Dios, y el darnos cuenta que los otros que no son cristianos sino que pertenecen a otro orden de ideas o a culturas diferentes también fueron creados por Dios y como creados por Dios merecen respeto y tienen dignidad humana en cuanto creaturas.
            Expresa también que las religiones intentan satisfacer las preguntas fundamentales de la humanidad tales como: “¿qué es el hombre?, ¿cuál es el sentido y fin de nuestra vida?. ¿qué es el bien y qué el pecado?. ¿cuál es el origen y el fin del dolor?, ¿cuál es el camino para conseguir la verdadera felicidad?, ¿qué es la muerte, el juicio y la retribución después de la muerte?, ¿cuál es, finalmente, aquel último e inefable misterio que envuelve nuestra existencia, del cual procedemos y hacia donde nos dirigimos?”, es así como la mayoría de las religiones parten de la percepción de que “una fuerza misteriosa se haya presente en la marcha de las cosas”.
            Una de las afirmaciones más importantes, a mi parecer, del documento, es que: “La Iglesia católica no rechaza nada de lo que en estas religiones hay de verdadero y santo. Considera con sincero respeto los modos de obrar y de vivir, los preceptos y doctrinas que, aunque puedan discrepar en mucho de lo que ella profesa y enseña, no pocas veces reflejan un destello de aquella Verdad que Ilumina a todos los hombres”.
            Este documento hace un importante reconocimiento a las religiones no cristianas que están más ligadas al cristianismo, tales como el judaísmo y el Islam. Lo que nos une con el Islam según el documento es que ellos creen en un único Dios creador del universo, e inclusive veneran de manera especial a la virgen María, respetan a los patriarcas, y esperan el día del juicio final. Es importante este reconocimiento a mi parecer.
             

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