martes, 23 de octubre de 2012

Besar a nuestro leproso

Ayer, reflexionando puse atención en una anécdota de la vida de Francisco de Asís, él, un chico de Asís adinerado, empieza un camino de conversión que no sabemos con exactitud cuanto duró, porque Dios le pide algo muy duro... Dejarlo todo y sumergirse en la pobreza. No solo eso, le exige dedicarse a servir a los más pobres entre los pobres, los leprosos. Dicen que Francisco, por las situación social en la que se encontraba, le tenia asco a los leprosos, esos hombres cuyas carnes se desprendían y despedían un fétido olor, una enfermedad incurable y que privaba de toda actividad social. Sin embargo, él deja atrás todo esto y besa a un leproso por amor a Dios y a sus hermanos. Pienso en la gran dificultad que tuvo que haber sido para Francisco romper con los esquemas culturales y personales para poder ser un hombre de Dios, que pertenece a Dios y transmite a Dios.

        Podríamos preguntarnos: ¿Cuál es nuestro leproso? ¿Cuál es el leproso que debemos besar? ¿Qué debemos dejar o hacer para ser hombres y mujeres que siguen a DIos?

No hay comentarios:

Publicar un comentario