miércoles, 14 de marzo de 2012

Resonancias Bíblicas del Bautismo En el Antiguo Testamento.


El bautismo es el primero de los siete sacramentos, siendo éste según Borobio el primero y del cual se despliegan los demás. Es por ello que se hace sumamente necesario el estudio del mismo y su concepción por parte de los cristianos. Muchos santos hacen hincapié en el reconocimiento de los compromisos adquiridos en el bautismo en el cual pasamos a formar parte de la Iglesia. En el presente escrito trataremos de identificar las resonancias bíblicas del bautismo en la antigua alianza.

La palabra “bautismo” viene del griego “bapto” (baptv) que significa: “Sumergir, meter, introducir, hundir, bañar, empapar, remojar, teñir, templar por inmersión.// Sumergirse, hundirse, bañarse (Pabón, 1987)”. Es así como partiendo del significado etimológico podemos darnos cuenta que en el Antiguo Testamento encontramos “numerosos baños destinados a expresar la obediencia a Dios”. El libro del Levítico habla en numerosas oportunidades de baños de purificación como preceptos obligatorios para el israelita. La realidad Pureza-impureza en el Antiguo Testamento es tan compleja que “ocupa casi una cuarta parte del libro del Levítico(…) sólo se considera impuro lo que está relacionado con la procreación y la muerte, es decir, lo que está relacionado con Dios después de la exclusión de Adán y de su mujer del paraíso cuando perdieron la posibilidad de ser inmortales” (Marx, 2007), por ejemplo el contacto con animales muertos, sangre de la menstruación, mujer parturienta, lepra, entre otros. Esta impureza adquirida por contacto impedía la relación con Dios, ya que introduce al hombre en un estado de la caída, el rito de purificación lo que hace es hacer retornar al hombre esta relación perdida. Así las purificaciones cultuales con agua permitían acercarse a Dios y participar del acto sagrado (Borobio, 1996). Estas impurezas afectan objetos[1], personas “normales”[2] y sacerdotes[3].
Podemos hablar de seis concepciones en torno al agua en el Antiguo Testamento se gún (Keller, 1995) : 1) Como Don de Dios quien es su soberano[4]. 2) Agua como bendición divina para quienes sirven fielmente a Yahvé[5] así como también como maldición[6]. 3) Agua como signo de vida necesaria en el desierto[7]. 4) Agua como signo de muerte[8], que destruye, inunda, ahoga. El diluvio se convierte en signo del poder maligno del agua. 5) Agua como signo de Salvación[9]. 6) Agua como signo de purificación[10].

Bibliografía

Borobio, D. (1996). La iniciación Cristiana. Salamanca: Sígueme.
Keller, M. A. (1995). Iniciación Cristiana. Bogotá: CELAM.
Marx, A. (2007). Impacto Teológico de las investigaciones sobre el Levítico. Révue d`Historire et de philosophie Religieuses, 87 , 415-433.
Pabón, J. (1987). Diccionario Manual de Griego. Madrid: Vox.



[1] Lv. 11, 32.40: “Quedará impuro sobre el que caiga uno de sus cadáveres, ya sea un instrumento de madera, un vestido, una piel, o cualquier utensilio. Será metido en agua y quedará impuro hasta la tarde. Y el que levante ese objeto habrá de lavar sus ropas y quedará impuro hasta la tarde”.
[2] 2 Re 5, 14: Bajó y se bañó en el Jordán (…) y quedó limpio. 
[3] Ex 40, 12: Mandarás a Aarón a que se acerque a la tienda del encuentro y lo lavarás con agua.
[4] Sal 104.
[5] Gen 27, 28: lo bendijo diciendo: ¡Pues que Dios te dé el rocío del cielo y la grosura de la tierra, cantidad de trigo y mosto”.
[6] Am 4, 7: Les hice cesar la lluvia a tres meses todavía de la siega, he hecho llover sobre una ciudad y sobre otra no.
[7] Ex 17, 5: Yahvé respondió a Moisés: Pasa delante del pueblo, toma contigo algunos ancianos de Israel (…) yo estaré ante ti, junto a la roca del Horeb.
[8] Gen 7, 11: Ese  día saltaron todas las fuentes del gran abismo y las compuertas del cielo se abrieron.
[9] Ex 14.
[10] Sal. 26, 6: lavo y purifico mis manos, doy vueltas a tu altar Yahvé.  

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