viernes, 9 de marzo de 2012

Hacia una definición de la Oración.

       Una de las dificultades más grandes que se le presenta a una persona que quiere vivir su fe es aprender a orar. Todos sabemos que para vivir en comunión con Cristo debemos orar constantemente, sin desfallecer. Ahora que estamos en el tiempo cuaresmal nos dicen: "debemos hacer ayuno, oración y penitencia", y la gente como nosotros que andamos a pie, en el bus, que salimos temprano de la casa a estudiar o trabajar nos preguntamos: ¿Sigue teniendo sentido esto hoy?, y creo que no le encontraremos sentido a todas estas cosas, que siguen teniendo validez, si no entendemos el qué es... el para qué... el por qué de todo esto. Por esta razón   he querido publicar una reflexión que he venido haciendo desde hace no poco tiempo en torno a la oración.

      Cuando era pequeño y estaba en el catecismo la catequista me decía: Orar es hablar con Dios. Que interesante y qué bonito... orar es hablar con Dios. En este sentido toda la Biblia está inspirada en un Dios que habla por medio de la oración. Es así como la oración, más que hablar, es "escuchar", y coloco escuchar entre paréntesis, porque escuchar en la oración es precisamente no escuchar.¿Contradictorio no?... es decir, orar es callar, y dejar que Dios mismo hable a nuestro ser interior, a lo que conocemos como nuestro corazón. Sentir esta presencia desbordante de Dios en mi vida en lo profundo de mi existencia... el Dios que me creó... el que lo creó Todo por amor es una de las oraciones más bellas. De allí brota la alabanza.... esos piropos que le lanzamos a ese "ser" que llamamos Dios y que muchas veces es un "rayo de oscuridad" como dice el pseudo-Dionisio.


Oración es Humildad: 
      Una de nuestros más grandes problemas en la oración es "querer poseer a Dios", hacerlo mío y solo mío. Querido hermano, Dios no es mío... Dios no es tuyo... Dios es Nuestro (Padre Nuestro). No podemos encerrar a Dios en un momento... ni en una cosa ni en un concepto. Por eso la oración debe llevarnos a reconocer nuestra pequeñez ante el "Omnipotente". Humildad que nos invita a Creer aunque no entendamos nada.... eso es humildad... y entre más oramos más nos sumergimos en las bellezas de la oscuridad de DIos. El Dios desconocido del que Pablo predicó en Grecia es el Dios al cual oramos.


Oración.

Señor, enséñame a orar, 
que mi vida sea un estar en ti, 
en tu regazo, 
como un niño en brazos de su madre
me quiero recoger en ti. 
Quiero sentir tu amor que lo llena todo. 
Todo es santo. 
Todo es amor. 
Lléname de tu amor. 
Te amo. 
Hazme dar amor. 
Bendito seas por Siempre Dios desconocido. Amén. 

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