martes, 13 de marzo de 2012

El Buen Ladrón

              He querido escribir en el día de hoy sobre una noticia que me ha impresionado muchísimo… He tenido la maravillosa oportunidad de visitar los privados de libertad del Centro Penitenciario Región los Andes que se encuentra en Mérida, Venezuela. La experiencia de visitar un centro penitenciario es una experiencia extrema, inolvidable, en donde corre riesgo tu vida y donde sientes desde lejos la gran necesidad desde todos los ámbitos y sobre todo la “sed” de Dios que impera en las almas de las personas allí sobrevivientes. La imagen de mil cuatrocientos personas recluidas allí en condiciones inhumanas, realmente inhumanas, me hace pensar en el mismo Cristo que fue condenado injustamente.
                Pero en esta oportunidad quisiera hablar sobre Naranjo. Un hombre del cual conocí muy poco, generalmente los privados de libertad no hablan de su pasado, y las personas que trabajan en la pastoral penitenciaria no tienden preguntarles mucho para no causárles molestia. Un hombre maduro ya, de cabello blanco, colombiano, y con su forma de hablar daba la impresión de haber pasado largas horas de su cautiverio leyendo y  estudiando. Estoy convencido, aunque no sé la razón por la cual “Naranjo” (como todos le decíamos) estaba preso, de que sufrió una profunda conversión, que lo llevó a cambiar de vida para mejor y aceptar su condición. Asistía piadosamente a las Eucaristías (misas) que se realizaban en la  Capilla del centro penitenciario y las que se realizaban en su “Pabellón” (así se llaman los edificios donde sobreviven los presos), él era del uno. Estaba aprendiendo a tocar la Flauta traversa, en varias oportunidades lo encontré limpiando la flauta que le habían asignado en la Orquesta Sinfónica Penitenciaria, una de estas veces me demostró sus dotes haciéndome escuchar el Santo de la misa que había sacado. Compartíamos una pasión común, la poesía, le regalé unos libros de poesía que tenía en mi pequeña biblioteca, poemas muy interesantes, los cuales no sólo leyó, sino aprendió de memoria. En fin, este era naranjo.
                Quiero acotar que lo que narraré a continuación sólo son rumores, en un país como Venezuela donde no hay información oficial, todas las informaciones extraoficiales que no se pueden pasar por los noticieros son “rumores”.
Durante los últimos hechos de violencia acaecidos en este centro penitenciario (en donde se desató la guerra entre el pran de los pabellones dos y tres contra el pran del uno). Naranjo estaba en la capilla (capilla que era también lugar de ensayo para la orquesta). El pran del dos y tres pasó con su carro (rufianes que lo defienden a capa y espada con su propia vida) frente a la capilla pues se dirigía al Anexo Femenino (donde se encuentran las mujeres privadas de libertad) a hacerles quién sabe qué cosa. Naranjo se le enfrentó y le dijo que no fueran para donde las mujeres. Por esta razón fue asesinado vilmente, le cortaron la cabeza, lo cortaron en pedazos… todo esto frente a la imagen de la Virgen de las mercedes.
                Quiero decirte amigo Naranjo, que si esto es cierto, que defendiste a las mujeres con tu vida, serás santo de mi devoción, una actitud valiente de un hombre que ya no tenía miedo… una valentía heroica fruto, tal vez, de una fe profunda en un Dios que es justicia y verdad. Tu hecho heroico (si ocurrió como me lo contaron que no lo dudo) me recordó al buen ladrón que murió junto a Jesús… Lc. 23, 42-43: “Y decía: Jesús, acuérdate de mi cuando vengas con tu Reino”, Jesús le dijo: “Te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso”.
Que descanses en Paz Señor Naranjo.

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