Eternidad

Eternidad presente, 
bendita fuente, 
bendita sinfonía omnipresente

Bendita
Bendita la mañana, 
bendito los luceros
creatura
¡Bendita la ternura!


Volar quisiera en ti, 
tiempo presente, 
El alfa y el omega,
de mi mente, 
y tú que estás en todo y en la nada
permíteme la entrada entrada a tu presencia, 
y comprender todas las ciencias, 
que tienes escondidas
que tienes escondidas. 

Volvió “Charlie Charlie” y joven afectada advierte “con el diablo no se juega”

BOGOTÁ, 13 Jul. 16 / 03:11 pm (ACI).- Noticias Caracol informó de las convulsiones, ataques nerviosos, entre otras manifestaciones, en 22 adolescentes entre 12 y 15 años que recientemente habrían participado en el “juego” de invocación de espíritus llamado “Charlie Charlie”, una especie de versión simplificada de la Ouija que se hizo popular hace un año.
El juego consiste en un par de lápices o bolígrafos, un papel y la invocación a un espíritu llamado “Charlie” que responde “sí” o “no” a las preguntas que se le hacen.
Hace unos días, 22 jóvenes de una misma escuela comenzaron a comportarse extrañamente y a convulsionar, por lo cual fueron conducidas al centro de salud de la localidad de Nóvita en el departamento del Chocó en la zona del Pacífico, en Colombia, cerca de la frontera con Panamá.
Las chicas, señala Noticias Caracol, habrían estado “poseídas” por haber participado en juegos de invocación de espíritus.
Una de las menores afectadas, cuya identidad se mantuvo en el anonimato, hizo esta advertencia: “pueden salir muriendo por esos juegos porque saben que es cosa del diablo y con cosas del diablo no se juega”.
Claudia Patricia Asprilla, madre de una de las muchachas involucradas, comentó que su hija le “dice que no quiere ir al colegio por miedo, que se asusta y anoche le iba a dar otra vez. Yo estoy preocupada por eso porque es algo que es impresionante. Es algo que uno no puede explicar".
Por su parte Jorge Hurtado Bonilla, Inspector de Familia de Nóvita, explicó que “el año pasado tuvimos una situación similar porque las niñas, al parecer, en la institución educativa jugaron lo que se denominó el ‘Charlie Charlie’ y se presentaron 7 casos aproximadamente y de manera aislada, pero desde entonces no se presentó tan masivamente como en esta ocasión".
En declaraciones a Noticias Caracol, el P. Wilson Tamayo, Párroco Iglesia Divino Niño de Istmina a 24 kilómetros de Nóvita, comentó que “todo esto se da precisamente porque tenemos las puertas cerradas de nuestro corazón a Dios, por eso los invitamos para que acojan el mensaje de Dios que es de salvación, misericordia y libertad”.
Noticias Caracol informó asimismo que las autoridades locales están visitando las casas de las chicas afectadas llevando ayuda psicológica, social y espiritual.
¿Existe riesgo de posesión demoniaca con el “Charlie Charlie”?
Millones de jóvenes en todo el mundo aseguran haberlo practicado y hay una ola de preocupación por el presunto riesgo de posesión demoniaca al que se expondrían quienes lo realizan.
Aunque considera que por jugar quienes lo practiquen “no quedarán posesos” necesariamente, el espíritu invocado “se quedará alrededor por un tiempo”.
La práctica frecuente del “juego”, precisa el sacerdote español, puede hacer que “otros se comiencen a introducir en una comunicación ya más frecuente. Y entonces sí que la persona puede sufrir consecuencias mucho peores por parte de los demonios”.

Fuente: https://www.aciprensa.com/noticias/video-volvio-charlie-charlie-y-joven-afectada-advierte-con-el-diablo-no-se-juega-76265/

Arzobispo de Barcelona condena los Atentados de Niza

El arzobispo de Urgell también manda su pésame

El arzobispo de Barcelona condena el atentado de Niza

Ambos condenan cualquier acto terrorista


 Quiero expresaros mi más enérgica condena de este acto terrorista reflejo de una extrema violencia sin sentido, que destruye la vida humana y la pacífica convivencia 
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  • Je suis Niza
  • Monseñor Marceau, obispo de Niza
  • Masacre en Niza
Monseñor Juan José Omella se siente totalmente consternado por la muerte de más de 84 personas, así como por las decenas de heridos que ha dejado el atentado terrorista de este jueves en la ciudad francesa de Niza.
El arzobispo metropolitano de Barcelona expresa su pésame por las víctimas y condena este nuevo atentado en Francia y aprovecha para denunciar cualquier forma de violencia.

Monseñor Omella encomienda a Dios a las víctimas y heridos, así como a toda la diócesis de Niza y a su obispo, Mons. André Marceau, y los acompaña en la oración en estos momentos trágicos.
Pésame del Copríncipe Episcopal a S.E. François Hollande por el atentado en Niza
Mons. Joan-Enric Vives ha enviado al Copríncipe Francés y Presidente de la República, S.E. François Hollande, un mensaje de pésame y apoyo en nombre del pueblo andorrano con motivo del terrible atentado ocurrido en Niza. El texto es el siguiente:
Excelencia,
Profundamente entristecido al conocer la noticia del bárbaro atentado ocurrido esta pasada noche en Niza, coincidiendo con la Fiesta Nacional de Francia, os hago llegar el sentido pésame del pueblo andorrano, el de sus Autoridades y mi propio por la pérdida de tantas vidas, y mi solidaridad con los heridos y sus familias.
Quiero expresaros mi más enérgica condena de este acto terrorista reflejo de una extrema violencia sin sentido, que destruye la vida humana y la pacífica convivencia entre las personas, las religiones y los pueblos, y busca el triunfo del miedo y del horror. Con su decidida aportación y la de las naciones que queremos la paz, y la de los hombres y mujeres portadores de paz, lograremos la victoria contra la barbarie.
Rezo por las víctimas mortales, por su descanso eterno, así como por sus familiares y amigos, y deseo una pronta recuperación a los heridos. A la vez que encomiendo el estimado Pueblo de Francia en estas horas de gran dolor.
Reciba, Excelencia, mis sinceros sentimientos de afecto y comunión,
+ Joan-Enric Vives, Arzobispo de Urgell y Copríncipe de Andorra
La Seo de Urgell, 15 de julio de 2016


Fuente: http://www.periodistadigital.com/religion/mundo/2016/07/15/religion-iglesia-ataque-terrorista-niza-arzobispo-barcelona-omella-arzobispo-urgell-vives.shtml

¿Qué significan P y X en el altar?

Las figuras del arte cristiano primitivo se centran, principalmente, en la narración gráfica de los sucesos evangélicos y en la reproducción –que nos atreveríamos a calificar de prácticamente “serial”, por criptográfica- de imágenes simbólicas y alegóricas.

A los frescos de las catacumbas de Priscila (en Roma, de principios del s. III), por ejemplo, pertenece la imagen más antigua de la Virgen María). El conjunto representa uno de los temas centrales de la fe cristiana, y una de las más tempranas figuras del arte.

La visión de Constantino, según Rafael Sanzio
La visión de Constantino, según Rafael Sanzio
Entre todas estas imágenes destaca en primer lugar, indiscutiblemente, la Cruz. Desde el nacimiento de la Iglesia, ya era empleada como emblema de la propia persona de Cristo.
La sola idea de un dios condenado a muerte, mediante la imposición del castigo reservado a los peores criminales, fue considerada absurda por el gobierno romano, “pues la predicación de la cruz es una necedad para los que se pierden; mas para los que se salvan […] es fuerza de Dios […]. Mientras los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría, nosotros predicamos a un Cristo crucificado” (1 Co 1, 18).

Sólo a partir de la aceptación del cristianismo por Constantino el Grande (entre 270 y 288-337) el motivo empezó a reproducirse profusamente, sustituyendo el monograma de CristoJi-Ro o Crismón formado por las letras griegas C y R las primeras letras del nombre de Cristo, en griego, que hasta entonces era el emblema distintivo de la comunidad de creyentes: ΧΡΙΣΤΟΣ, el Cristo.


Pero este monograma, por sí mismo, no asociado al nombre de Cristo, ya había existido en la Antigüedad, a modo de abreviatura de la palabra chréstos, “ungido”, como un símbolo de buena fortuna.
Ha sido entendido como el mismo signo que cuentan sus biógrafos que se apareció a Constantino –en visión o en sueño- la noche antes de la batalla contra Magencio en Saxa Rubra (312), como cuenta Eusebio de Cesarea en su Vida de Constantino.
Según James Hall, autor del diccionario de temas y símbolos artísticos, no hay evidencia certera “de que el emperador haya introducido este símbolo [en el estandarte imperial romano, como aparece en las monedas de la época] con alguna intención propiamente cristiana”.
Sin embargo, el mismo Eusebio pone en boca de Constantino una abierta confesión de fe (como se lee en su Historia Eclesiástica, escrita en la primera mitad del siglo IV), cuando, en la estatua que levantan al emperador en el Foro romano, “sosteniendo en su mano derecha el signo salvador, los mandó que grabaran estas palabras en la inscripción, en lengua latina: «Con este signo salvador, que es la verdadera prueba de valor, salvé y libré vuestra ciudad del yugo del tirano…»”.

Autor: Daniel Esparza
Tomado de: http://es.aleteia.org/2016/07/15/in-hoc-signo-vinces/

¿Conoces la devoción a la Sangre de Cristo?

La devoción católica a la Preciosa Sangre de Cristo nos permite adorar al Señor Jesús reconociendo, con gratitud y amor, el valor de su sacratísima sangre.

Sobre ella trata la carta apostólica Inde a Primis del papa Juan XXIII sobre el fomento del culto a la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo.

La Iglesia tiene instituida la fiesta litúrgica de la Preciosísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, el día 1 de julio. La catedral de Westminster está dedicada a la Preciosísima Sangre de Cristo.

Esta misma devoción está aprobada por la Iglesia, aunque de momento sólo en algunas diócesis de Africa, más concretamente la diócesis de Enugu en Nigeria.

Si el mes de junio es dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, el mes de julio está dedicado a su Preciosísima Sangre.


Estas celebraciones ayudan a centrar la mirada, la atención y la fe en el misterio del Amor de Dios encarnado, a conocer que Cristo, derramando su sangre, nos ha ofrecido y ofrece su amor, fuente de reconciliación y principio de vida nueva en el Espíritu Santo.
Hemos sido rescatados con “una sangre preciosa”, la de Cristo (1 Pe 1, 19). La devoción a la Sangre de Cristo es en fondo un acto de amor y de respeto al misterio insondable del Amor y de la Misericordia divinas.

En este sentido esta devoción es más que lícita y válida.
Para darnos cuenta de los alcances del derramamiento de sangre de nuestro redentor, citemos –entre tantos- sólo un ejemplo. San Pablo dice que “para ser libres nos libertó Cristo” (Ga 5, 1), y esta libertad tuvo un precio alto: la vida, la sangre del redentor.

La Sangre de Cristo es el precio que Dios pagó por librar a la humanidad de la esclavitud del pecado y de la muerte eterna.La Sangre de Cristo es la prueba irrefutable del Amor de Dios Trinidad a todo hombre, sin excluir a nadie.
Y la Iglesia conmemora el misterio de la Sangre de Cristo, no sólo en la Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Señor, sino también en otras muchas celebraciones.
El valor y la eficacia redentora de la Sangre de Cristo son objeto de memoria y adoración constante, por ejemplo, en dos momentos claves: el Viernes Santo durante la adoración de la cruz, y en la exaltación de la Santa Cruz.

La veneración de la Sangre de Cristo ha pasado del culto litúrgico a la piedad popular, en la que tiene un amplio espacio y numerosas expresiones: El Vía Sanguinis, la hora de adoración a la Preciosísima Sangre de Cristo (la alabanza y la adoración de la Sangre de Cristo presente en la Eucaristía), las Letanías de la Sangre de Cristo (el formulario actual, aprobado por el papa Juan XXIII), la Corona de la Preciosísima Sangre de Cristo, en la que con lecturas bíblicas y oraciones son objeto de meditación las piadosas siete efusiones de Sangre de Cristo.

Entonces la devoción a la Preciosísima Sangre de Cristo lleva necesariamente a relacionarnos directamente con Él.
Pero una cosa es la correcta devoción y otra muy diferente, que hay que evitar, es darle a la Preciosa Sangre de Cristo una connotación esotérica, de magia o de superstición. La sangre de Cristo no es un amuleto ni un fetiche, ni una “fórmula” mágica.
Muchos incluso han caído en el error de “lanzar” la sangre de Cristo contra el diablo, utilizando expresiones como, por ejemplo, “la sangre de Cristo contra ti”, etc. Otros afirman cubrirse con la sangre de Cristo.

Nada de esto es necesario, estas cosas rayan en paganismo. Es de vital importancia saber encauzar correctamente esta y toda práctica devocional pues cualquier devoción es susceptible de desviación si sus prácticas no se someten a las orientaciones pastorales de la Iglesia.
El único poder que ha tenido y tiene la Sagrada Sangre de Cristo es redentor. No pensemos en ella como una especie de coraza contra todos los males de este mundo. No confundamos la Sangre de Cristo con un chaleco antibalas en el sentido de considerarla como algo utilitario.

Tampoco conviene imitar a algunas personas que le encargan milagros a un Dios que está obligado a hacer todo lo que se le ordene en el nombre de Jesús o en el nombre de su sangre.
No esperemos que la Preciosísima Sangre de Jesús evite desgracias o nos conceda milagros; pero sí démosle gracias a Jesús, valorando su sacrificio redentor que, mediante su sangre, nos ha lavado los pecados llevándonos a la vida eterna.

La sangre de Cristo no tiene nada de mágico, sólo tiene un carácter propiciatorio. La Sangre de Cristo se pone entre la santidad de Dios y nuestro pecado propiciando el perdón y la reconciliación.

De: Henry Vargas

Fuente: http://es.aleteia.org/2016/07/15/la-iglesia-aprueba-las-oraciones-y-la-devocion-a-la-sangre-de-cristo/

Comentario del Evangelio del Domingo Próximo

JESÚS ANTE LA MUJER

Andas inquieta y nerviosa con muchas cosas.

Nuestra sociedad actual, sacudida por corrientes feministas cada vez más fuertes, apenas sospecha el carácter verdaderamente revolucionario del comportamiento de Jesús ante la mujer, atentando escandalosamente contra las costumbres más venerables de aquella sociedad.

Carlos Osorio: No te olvides estaba en la cárcel y me visitaste.

Carlos Osoro: "No te olvides: Estaba en la cárcel y me visitaste

"Regalar el amor de Dios es nuestra gran tarea en esta historia"

Carlos Osoro, 09 de julio de 2016 a las 09:50
(Carlos Osoro).- Hace tiempo que os tenía que haber escrito. Os dije la última vez que lo haría. No he dejado de pensar en vosotros, en los internos y en todos los que hacen posible que la vida de los que estáis privados de libertad sea más humana dentro de los límites que tiene estar ahí.
Aquel «no te olvides de nosotros, arzobispo» que algunos me dijisteis me llegó a lo más profundo del corazón. Me hizo recordar que el criterio clave que los apóstoles le indicaron a san Pablo, cuando se acercó a Jerusalén a verlos y a discernir «si corría o había corrido en vano» (cfr. Gal 2,2), fue precisamente que no se olvidara de los pobres (cfr. Gal 2,10).
Vosotros, mis hermanos de Soto del Real, me habéis ayudado a tenerlo presente y a ver que este criterio tiene una actualidad grande ahora que existe una tendencia a desarrollar un nuevo paganismo individualista, que nos puede hacer olvidar la belleza grande e impresionante para uno y para todos los hombres que tiene el Evangelio: no olvidar a los descartados y a los más pobres, entre los que se encuentran los que, por las situaciones de su vida, han perdido la libertad.
Os doy las gracias porque, con esa expresión que salió de vuestro corazón, me ayudáis a no entretener mi vida en cuestiones secundarias, sino a centrarla en lo que Jesús quiere: «He venido a salvar no a condenar».
Regalar el amor de Dios es nuestra gran tarea en esta historia. Vosotros sabéis bien cómo a veces en vuestra vida, por circunstancias diversas, no hicisteis este regalo. Todos, de una manera u otra, con más o menos gravedad, hemos vivido de espaldas a lo que somos realmente: imágenes de Dios.
Seamos esa imagen, tengamos la valentía de dedicar nuestra vida a recuperar la imagen real que somos y tenemos. ¡Qué fuerza tiene ver a los demás siempre como imágenes verdaderas de Dios! ¿Os imagináis cómo sería la convivencia humana si viviésemos así?
Siempre me impresionaron unas palabras del profeta Isaías en su cántico de amor: El profeta manifiesta cómo Dios quiere hablar al corazón de su pueblo y a cada uno de nosotros. Nos dice: «Te he creado a mi imagen y semejanza. Yo mismo soy el Amor, y tú eres mi imagen en la medida que brilla en ti el esplendor del amor, en la medida que me respondes con amor». Por eso, la gran terapia de la rehabilitación del ser humano, para devolverle la libertad, es situarle en el descubrimiento de ese amor.
Cuando voy a veros descubro, quizá con más fuerza que en otros lugares, que el hombre al igual que Dios está vocacionado al amor. Y si hacemos algo diferente a esto, tenemos que encontrar la fórmula y el camino para hacer descubrir que la vocación al amor es lo que permite ver que el hombre es la auténtica imagen de Dios. Así lo respetamos, no lo utilizamos, no vendemos o robamos su dignidad.
Voy a ser atrevido con vosotros. Mi atrevimiento viene de esta convicción: solamente podemos entendernos plenamente en lo que somos, tanto en nuestra interioridad como en la exterioridad, si nos reconocemos abiertos a la transcendencia; porque, sin una referencia clara a Dios, ¿puede un ser humano responder a esos interrogantes que vosotros mismos, en la soledad de muchos momentos en los módulos, os hacéis?
¿Es posible solamente con nuestras fuerzas comunicar en nuestro mundo, en el día a día, los valores indispensables para garantizar una convivencia digna del ser humano?Hoy corremos el riesgo de reducirnos a una ideología, vivir en la indiferencia, vivir en el descarte, someter al ser humano a esclavizaciones diversas, a ofensas de su dignidad, a la intolerancia, al todo vale.
¡Con qué ganas esperáis el día de vuestra libertad! ¡Cuántas horas tenéis para descubrir cómo habéis maltratado el tiempo y vuestra vida! A menudo, todos, no solamente vosotros, utilizamos el tiempo para dañar, olvidamos que lo es para curar y para construir. En este tiempo en que los que tienen libertad buscan unos días de descanso, quiero acercarme para ayudaros a vivir en la esperanza los anhelos de libertad que tenéis en vuestro corazón y que llegará; os invito a que os preparéis ya para vivirla:
1. Estad alegres porque los privados de libertad tenéis un privilegio en el corazón de Dios: «¿Cuándo te vimos Señor? Estuve en la cárcel y me visitasteis», Sois Cristo, ¡qué dignidad! Nos lo dice Él. Pensad en la gran familia que tenéis, es la Iglesia, ella no se desentiende de nadie. Tanto a los que estáis bautizados y tenéis la vida de Cristo como a los que no, la Iglesia como Él os quiere, tiene interés por vuestra libertad. Ya veis: la Iglesia no os pregunta por qué estáis ahí, os quiere sin más. En el corazón de Dios hay un sitio preferencial para vosotros. El verdadero amor permite servir al otro no por necesidad o vanidad, sino porque es bello, más allá de la apariencia o de lo que hizo; por ello nos tenemos que acompañar en el camino de liberación.
2. Viviendo conscientes de la vida nueva, de la libertad que se nos regala en Jesucristo: Vuestro lugar es el mismo, el módulo, encerrados, sin libertad. Pero cuando nos hacemos conscientes de la vida que se nos ha dado en Cristo, somos distintos, tenemos esperanza, asumimos el compromiso de nunca más dañar o destruir, porque deseamos dar de lo que Él nos ha dado: su vida, que engendra libertad y regala su amor y su amistad.
3. En las circunstancias que vivimos podemos seguir regalando lo que hemos recibido, su amor: Hay que dar de lo que Él nos da. Por eso el Señor insiste: ¡Poneos en camino! Nos cuesta, nos cansamos. ¿No será porque llevamos un tesoro en el corazón lleno de rencor y odio? Llenemos nuestro corazón del amor de Dios, es lo que libera nuestra vida y la de los demás. Bien nos lo dice el Señor cuando nos invita a ponernos en camino, pues, al mismo tiempo, nos dice que vayamos sin alforjas, sin sandalias, solamente con su gracia y su amor.
4. También en la cárcel podéis ser samaritanos los unos de los otros: Ya sabéis el relato de la parábola. Un samaritano encontró a uno que estaba tirado en el suelo medio muerto. Y así como otros habían pasado de largo, él no pasó. Bajó de su cabalgadura, de sus alturas y privilegios, se acercó, se agachó, lo miró y sacó el aceite para curar sus heridas y después lo vendó. Pero no quedó ahí, lo tomó en sus manos y lo puso en su cabalgadura, llevándolo a una casa, pagando para que lo cuidasen hasta que estuviese bien; él volvería a verlo, no se desentendía de él. Así hemos de ser nosotros. Para hacer de la cárcel un lugar de vida, que engendre esperanza, que cure todas las heridas que podáis tener -físicas y en el corazón-, os invito a que, mientras otros pasan las vacaciones de otras maneras, vosotros lo hagáis con este viaje que transforma el corazón y las relaciones. ¡Ánimo! Sed samaritanos para ser libres y regalar libertad.
Con gran afecto, os bendice,
+Carlos, arzobispo de Madrid

Tomado de: http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2016/07/09/religion-iglesia-espana-opinion-carlos-osoro-arzobispo-madrid-carta-internos-soto-del-real.shtml

10 hechos asombrosos de la eucaristía

La Eucaristía viene a nosotros como obra y don de toda la Trinidad.
– Raniero Cantalamessa, OFM

Hace poco una amiga me contaba que su padre solía ayudar a su madre en la cocina con las tareas más tediosas. Una cosa que le gustaba hacer era pelar las nueces y clasificarlas en cubos; luego las metía en bolsitas y las ofrecía a familia y amigos.

El padre de mi amiga falleció recientemente. Pocos meses más tarde, cuando mi amiga fue al congelador a por nueces para hacer pan de plátano, vio la bolsa de nueces y se percató de que, aunque su padre ya no estaba, le había dejado alimento para su viaje.
En aquel momento, mi amiga sintió de repente una comprensión más profunda de lo que es la Eucaristía. Jesús sabía que iba a ascender a los cielos, pero dejó a sus seguidores algo para que les nutriera, no una mera comida terrenal, sino sus propios Cuerpo y Sangre.
Alguien vela por nosotros.

Alguien cuida de nosotros.

Tenemos un Padre celestial que conoce todas nuestras necesidades y que no escatima en esfuerzos para darnos lo que requerimos.
Nuestro pan diario no es un símbolo ni un simple sustento terrenal; es auténtico alimento espiritual, la verdadera carne y sangre de nuestro Salvador, el Dios hecho hombre.

La Eucaristía es un alimento que trasciende la ceremonia y encuentra su poder y su esencia en la obra de la mismísima Trinidad.
Aquí están algunos de los asombrosos efectos de la Eucaristía:


1) Unión con Cristo: Al recibir a Jesús en la Eucaristía fusionamos nuestro ser con el de Cristo. San Cirilo de Alejandría lo describía a algo parecido a “cuando la cera derretida se fusiona con otra cera”. El viaje cristiano es el viaje para ser como Cristo, para “permanecer en Él” y Él en nosotros. La Eucaristía es el medio para que esto suceda.


2) Destrucción del pecado venial: La Eucaristía destruye el pecado venial. ¡Lo destruye! A través del pecado, el fervor de nuestra caridad puede disminuir por nuestro pecado venial. Pero cuando recibimos la Eucaristía, nos unimos con la misma Caridad, que quema los vestigios de nuestros pecados veniales y nos purifica para poder empezar de nuevo.


3) Protección contra el pecado mortal: Aunque deberíamos abstenernos de recibir la Eucaristía cuando sabemos que estamos en estado de pecado portal, deberíamos recibir la Eucaristía tanto como nos fuera posible porque nos protege de los pecados graves. Es como si el poder de la Eucaristía limpiara el pecado venial de nuestras almas y luego lo cubriera con una capa protectora que nos ayuda a permanecer a salvo de pecados graves.


4) Relación personal con Jesús: Muchos cristianos hablan de la importancia de mantener una relación personal con Jesús, lo cual es muy acertado. Pero, ante todo, es a través de la Eucaristía como realmente podemos establecer un encuentro íntimo con la Persona de Jesús. Benedicto XVI destacó una vez esta conexión:
“Hoy se necesita redescubrir que Jesucristo no es una simple convicción privada o una doctrina abstracta, sino una persona real cuya entrada en la historia es capaz de renovar la vida de todos. Por eso la Eucaristía, como fuente y culmen de la vida y de la misión de la Iglesia, se tiene que traducir en espiritualidad, en vida ‘según el Espíritu’” (Sacramentum Caritatis).


5) Da vida: Según el Catecismo, la Eucaristía “conserva, acrecienta y renueva la vida de gracia recibida en el Bautismo” (CIC 1392). En otras palabras, recibir la Eucaristía incrementa la vida de la gracia ya presente dentro de nosotros. ¡Suena mejor incluso que irse de circuito despa!


6) Unidad con el Cuerpo de Cristo: Puesto que estamos más íntimamente unidos con Cristo a través de la Eucaristía, ¡también estamos más unidos con todas las personas que reciben la Eucaristía! Dicho de otra forma, la Eucaristía es como el pegamento que nos mantiene unidos a Jesús y a todos los hermanos y hermanas en la Iglesia.


7) Nos compromete con los pobres: Las palabras de san Juan Crisóstomo avergüenzan a los que abandonan la mesa eucarística sin preocupación por los pobres:
“Has gustado la sangre del Señor y no reconoces a tu hermano. […] Deshonras esta mesa, no juzgando digno de compartir tu alimento con el que ha sido juzgado digno […] de participar en esta mesa. Dios te ha liberado de todos los pecados y te ha invitado a ella. Y tú, aun así, no te has hecho más misericordioso”.


8) Consuelo espiritual: La Sagrada Comunión es un anticipo de la dicha del paraíso, así que produce dicha en nosotros en esta experiencia real de unidad con Dios. Si nos sentimos abatidos por las dificultades de la vida, podemos ir a la Eucaristía, nuestra fuente de alegría, y pedir al Señor que nos colme de consuelo y paz.


9) Pacificador: En el Sínodo sobre la Eucaristía en 2005, los obispos discutieron cómo la recepción de la Eucaristía en áreas devastadas por la guerra transformaba a las gentes de Dios y les daba el ímpetu para buscar la paz:
“Gracias a las celebraciones eucarísticas, pueblos en conflicto se han podido reunir alrededor de la Palabra de Dios, escuchar su anuncio profético de reconciliación a través del perdón gratuito, recibir la gracia de la conversión que permite la comunión en el mismo pan y en el mismo cáliz” (Propositio 49).


10) Ofrece un punto focal en nuestras vidas: Si entendiéramos de verdad la profunda naturaleza de la Eucaristía, empezaríamos por centrar nuestras vidas en torno a la Sagrada Comunión. No hay nada más importante en nuestras vidas. Ni partidos de fútbol, reuniones de amigos ni picnics. No hay nada más importante en nuestro calendario semanal que recibir la medicina del médico de almas, Jesús.
¡Todos estos asombrosos efectos y muchos más están a tu disposición el domingo! O mejor aún, intenta ir a misa diariamente.
Pero recuerda que tu disposición a la hora del recibimiento de la Eucaristía puede determinar tu nivel de apertura a sus poderosos efectos. Así que sé respetuoso, concéntrate y ruega a Dios que te ofrezca, a través del poder de la Eucaristía, todas las gracias que necesites en este momento de tu vida.
Como buen Padre que es, te escuchará.

Tomado de: http://es.aleteia.org/2016/07/07/10-hechos-asombrosos-sobre-el-poder-de-la-eucaristia/

Comentario Domingo XV tiempo ordinario José Antonio Pagola

XV Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo C.
Lucas 10, 25 – 37
En esto un doctor de la ley se levantó y, para ponerlo a prueba, le preguntó: «Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?». Jesús le contestó: «¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué es lo que lees?». Respondió: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas, con toda tu mente, y al prójimo como a ti mismo». Entonces le dijo: «Has respondido correctamente: obra así y vivirás». Él, queriendo justificarse, preguntó a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?». Jesús le contestó: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó. Tropezó con unos asaltantes que lo desnudaron, lo hirieron y se fueron dejándolo medio muerto. Coincidió que bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verlo, pasó de largo. Lo mismo un levita, llegó al lugar, lo vio y pasó de largo. Un samaritano que iba de camino llegó adonde estaba, lo vio y se compadeció. Le echó aceite y vino en las heridas y se las vendó. Después, montándolo en su cabalgadura, lo condujo a una posada y lo cuidó. Al día siguiente sacó dos monedas, se las dio al dueño de la posada y le encargó: “Cuida de él, y lo que gastes de más te lo pagaré a la vuelta”. ¿Quién de los tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los asaltantes?». Contestó: «El que lo trató con misericordia». Y Jesús le dijo: «Ve y haz tú lo mismo».
MEDITACIÓN: 
Para no salir malparado de una conversación con Jesús, un maestro de la ley termina preguntándole: «¿Y quién es mi prójimo?». Es la interrogante de quien sólo se preocupa por cumplir la ley: le interesa saber a quién debe amar y a quién puede excluir de su amor; no piensa en los sufrimientos de la gente. Jesús, que vive aliviando el sufrimiento de quienes encuentra en su camino, rompiendo si hace falta la ley del sábado o las normas de pureza, le responde con un relato que denuncia de manera provocativa todo legalismo religioso que ignore el amor al necesitado.
En el camino que baja de Jerusalén a Jericó, un hombre ha sido asaltado por unos bandidos; agredido y despojado de todo, queda en la cuneta medio muerto, abandonado a su suerte. No sabemos quién es, sólo que es un «hombre». Podría ser cualquiera de nosotros, cualquier ser humano abatido por la violencia, la enfermedad, la desgracia o la desesperanza.
Por «coincidencia» aparece por el camino un sacerdote; el texto indica que es por azar, como si nada tuviera que hacer allí un hombre dedicado al culto. Lo suyo no es bajar hasta los heridos que están en las cunetas, su lugar es el templo; su ocupación, las celebraciones sagradas. Cuando llega a donde está el herido, «al verlo, pasó de largo» escribe el evangelista.
Su falta de compasión no es sólo una reacción personal, pues también un levita «llegó al lugar, lo vio y pasó de largo». Se trata más bien una actitud y un peligro que acechan a quienes se dedican al mundo de lo sagrado: vivir lejos del mundo real donde la gente lucha, trabaja y sufre.
Cuando la religión no está centrada en un Dios, amigo de la vida y padre de los que sufren, el culto sagrado puede convertirse en una experiencia que distancia de la vida profana, preserva del contacto directo con el sufrimiento de la gente y nos hace caminar sin reaccionar ante los heridos que vemos en las cunetas. Según Jesús, no son los hombres del culto los que mejor nos pueden indicar cómo hemos de tratar a los que sufren, sino las personas que tienen corazón.
Por el camino aparece un samaritano: no viene del templo, no pertenece siquiera al pueblo elegido de Israel; vive dedicado a algo tan poco sagrado como su pequeño negocio de comerciante. Pero, cuando ve al herido, no se pregunta si es un prójimo o no, se conmueve y hace por él todo lo que puede: es a éste a quien hemos de imitar. Así dice Jesús al legista: «Ve y haz tú lo mismo».
¿A quién imitaremos al encontrarnos en nuestro camino con las víctimas más golpeadas por la crisis económica de nuestros días?



José Antonio Pagola


Tomado de: http://www.teologiahoy.com/secciones/el-evangelio-semanal/haz-tu-lo-mismo

Comentario al Domingo XV del tiempo Ordinario

La Buena Noticia del Domingo XV, Ordinario / C.



Evangelio (Lucas 10,25-37)

En aquel tiempo, se presentó un maestro de la Ley y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?» Él le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?» Él contestó: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo.» Él le dijo: «Bien dicho. Haz esto y tendrás la vida.»


Pero el maestro de la Ley, queriendo justificarse, preguntó a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?» Jesús dijo: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él, y, al verlo, le dio lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacó dos denarios y, dándoselos al posadero, le dijo: "Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta." ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos?» Él contestó: «El que practicó la misericordia con él.» Díjole Jesús: «Anda, haz tú lo mismo.»

Comentario

Un estudioso de las Escrituras Sagradas intenta poner a prueba a Jesús preguntándole cosas que él cree saber. Ante la pregunta fundamental de toda persona ¿cómo tener Vida? ¿cómo alcanzar la vida abundante que deseo en lo más profundo?, Jesús deja que él mismo se conteste según lo que ha leído en la Torá, “Amarás al Señor tu Dios (Dt 6,4)… y al prójimo”. Lo primero parece estar claro, lo segundo no tanto.

¿Quién es mi prójimo? ¿a quién debo amar? Según esta parábola de Jesús, el prójimo es ese que encontramos en nuestro camino, son los próximos a nosotros, nos agraden o no; pero seguramente con necesidades y carencias. Antes sus sufrimientos podemos justificarnos de cualquier manera y pasar de largo; o ser misericordiosos como nuestro Padre es misericordioso (Lc 6,36), pasar por encima de cualquier diferencia, compadecerse de él, acercarse, y tener gestos sanadores, dando de lo nuestro, tiempo, dinero, amistad

Jesús felicita al maestro de la Ley porque sabe teóricamente lo que debe hacer, pero lo invita a la práctica, “anda, haz tú lo mismo”, “haz esto y tendrás la vida”. El seguimiento de Jesús no consiste en una doctrina que aprender, sino en asumir la vida al estilo evangélico, que consiste en amar a Dios como nuestro único Señor y a aquellos que el Señor nos va poniendo como prójimos.

Diác. Smta. Jesús Rincón
jesusdrs@hotmail.com

Oración
Señor,
rompe en mí la indiferencia,
que no sea yo el que pasa de largo por miedo a involucrarme.
Ayúdame a no calificar a los demás como “enemigos” o “aliados”,
todos sean para mí prójimos, hermanos;
que pueda verlos a todos como Tú los ves,
con misericordia, con amor. Amén


Tomado de: http://revistadigitalelsembrador.blogspot.com/2016/07/la-buena-noticia-del-domingo-xv.html